Comunas latentes

Un total de 56 solicitudes han llegado a la Subsecretaría de Desarrollo Regional para la creación de nuevas comunas. Hasta ahora, solo dos han recibido una evaluación favorable.

¿Es necesario seguir subdividiendo al país? La interrogante surgió tras la aprobación, este mes, de la creación de la Región de Ñuble. La discusión también se vive a nivel comunal donde hay presión por ver nacer nuevos municipios.

La iniciativa para modificar el mapa del país, a nivel comunal, regional o provincial, es una facultad exclusiva del Presidente de la República, pero el interés en dicha modificación surge normalmente de la comunidad organizada. “Es la que se moviliza para concitar otros respaldos, sea a nivel Ejecutivo o Parlamentario”, explican desde la Subsecretaria de Desarrollo Regional (Subdere), que realiza la evaluación técnica y financiera de estas propuestas.

La Subdere señala que hoy existen 57 solicitudes de creación de nuevas comunas. Cinco han pasado por esa evaluación pero con resultado negativo: Puerta Norte, Alto El Loa, Reñaca, Barrio Norte y Capitán Pasten, y solo dos han logrado una evaluación territorial favorable: Tongoy (Coquimbo) y Placilla de Peñuelas (Valparaíso), lo que les permitirá pasar a la etapa de análisis financiero. El resto aún no cuenta con evaluación.

Luis Fuentes Arce, director del Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales de la UC, explica que en años electorales es cuando más crecen las solicitudes para crear nuevas comunas. “En general, las solicitudes emanan de lugares aislados geográficamente, en otros casos de sectores de ciudades que han crecido mucho, y también desde comunidades con fuertes rasgos identitarios”, señala.

Agrega que crear nuevas comunas debe ser para casos de aislamiento geográfico, en que la distancia entre el municipio y los habitantes impide incidir en el mejoramiento de su calidad de vida, pero no en un escenario urbano donde, por el contrario, el camino es juntar comunas.

“Deberíamos fusionar municipios, sobre todo en sectores en que por la expansión de zonas pobladas se han formado sistemas urbanos complejos, que son necesarios de gestionar bajo una visión de conjunto, como, por ejemplo, en la mayoría de las capitales regionales”, plantea.

Chicureo (Colina)

Luis Fuentes, director del Instituto de Estudios Urbanos (UC), dice que no sería extraño que con Chicureo pase lo que en EE.UU., donde grandes urbanizaciones cerradas han comenzado a independizarse, y advierte que la relación de esta zona con el área poblada de Colina es baja.

Dichato (Tomé)

Patricio Lara, ex concejal de Tomé y actual core, vivió en Dichato hasta 2010. Señala que hay un interés por crear este municipio, que podría transformarse en la capital del turismo del Biobío. “Dichato tiene por dónde recaudar recursos y ha mejorado su infraestructura”, dice Lara.

Tongoy (Coquimbo)

La idea de que Tongoy se transforme en comuna fue rechazada por el concejo municipal de Coquimbo en abril, razón por la que los vecinos del balneario pedirán el apoyo a la Presidenta de la República , anticipa José Montero, vocero del movimiento que impulsa este proyecto.

Placilla (Valparaíso)

El sector de Placilla de Peñuelas tiene una población de unos 60 mil habitantes, señala el concejal porteño Eugenio Trincado, quien explica que este crecimiento no ha estado acompañado de los servicios básicos. “Los placillanos no están conformes”, advierte el concejal.

Azapa (Arica)

El concejal de Arica, Daniel Chipana, dice que Azapa es el valle agrícola productivo más importante del Norte Grande. Esta vocación agrícola la diferencia de la turística Arica . Chipana explica que la idea tiene apoyo político y que lo que mueve a la comunidad es la lejanía de Arica.

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