Jóvenes y adultos mayores en la balanza valórica

De acuerdo a la base de datos de la encuesta CEP de abril y mayo, la mayor diferencia en la mirada entre ambos grupos se da en los temas que involucran a parejas del mismo sexo. Un cambio que analistas atribuyen a la experiencia directa que tienen en su entorno social.

La diferencia, en términos de brecha, es enorme y habla de cómo la sociedad chilena está en cambio permanente. Según la encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP) hecha en abril y mayo pasados, el 59% de los jóvenes chilenos entre 18 y 24 años dice estar “de acuerdo” o “muy de acuerdo” con que la ley permita el matrimonio entre personas del mismo sexo. Pero al ir al grupo de 55 años o más, la cifra cae casi 40 puntos: apenas el 21,3% señala su aprobación a dicha propuesta.

El número es parte de la base de datos de la última encuesta CEP, que contiene una serie de preguntas donde los encuestados se definieron en relación a temas valóricos, y que fue analizada por La Tercera para ver cómo varía la percepción en los diferentes grupos etarios.

Y llama la atención, porque en la mayor parte de los temas analizados la brecha no es tan alta, sino que se mantiene en el orden de entre los 10 y los 15 puntos, siempre con los más jóvenes con un porcentaje mayor, en las que se consideran las posiciones más liberales de la agenda valórica.

Un ejemplo de ello es lo que ocurre en el caso del aborto, un debate que la semana pasada acaparó la atención por la discusión en el Congreso del proyecto que permite tres causales. Allí, el 18,2% de los mayores de 55 años piensa que el aborto debiera ser una opción para las mujeres, pero la cifra es solo 11 puntos más (el 29,5%) entre los encuestados de 18 a 24 años.

En el caso de la eutanasia, la situación es similar: el 14,9% de los mayores de 55 años cree que debiera estar siempre permitida, contra el 18,8% en el grupo entre 18 y 24 años. Acá, eso sí, es llamativo que existe un nicho mayoritario que aprueba la eutanasia para casos especiales: el 51,1% de los mayores de 55 y el 59,1% de las personas entre los 18 y los 24 años.

E incluso en temas relacionados con mujer y trabajo, la variación de las percepciones es casi mínimo. Por ejemplo, cuando se consulta a los encuestados qué opinan sobre la afirmación de que una mujer que trabaja resiente la vida familiar, el 58,1% de los mayores de 55 años y el 60,7% de quienes están entre los 18 y los 24 años responden que están “de acuerdo” o “muy de acuerdo”.

Un consenso que disminuye cuando se plantea la afirmación de que lo que la mayoría de las mujeres desea en verdad es tener una familia e hijos: ahí, más de la mitad de los mayores de 55 años están de acuerdo (50,1%), pero la cifra disminuye al 41,2% entre las personas de 18 a 24 años y al 38,5% entre quienes tienen de 25 a 34 años.

Estas diferencias son aún mucho más reducidas al observar el desglose a nivel de sexo, incluso en temas como el aborto o el rol de la mujer en la sociedad.

Posturas sobre identidad sexual

La brecha vuelve a aparecer cuando se sondea el parecer sobre el tema de la crianza de niños por parte de padres del mismo sexo. Así, mientras apenas el 26,6% de los mayores de 55 años está “de acuerdo” o “muy de acuerdo” con la idea de que una pareja del mismo sexo puede criar un hijo tan bien como una pareja heterosexual, prácticamente la mitad de los consultados entre 18 y 24 años tiene esa posición: el 49,7% dice estar “de acuerdo” o “muy de acuerdo”.

Incluso, la cifra sube un par de puntos en todos los niveles etarios cuando se pregunta específicamente si una pareja de mujeres podría hacerse cargo de un hijo. Y son las generaciones jóvenes las que encabezan el alza en la comparación con la misma pregunta hecha en 2011 por el CEP, que oscila entre los 11 y los 14 puntos más que en ese sondeo.

Para el sociólogo Eugenio Tironi, la explicación de que haya una mayor diferencia en los temas de identidad sexual entre los jóvenes y los mayores tiene que ver con que hay una vinculación directa con las problemáticas.

“La identidad sexual es una revolución cultural, que es muy intensa entre los jóvenes. Enfrentan este tema y son sensibles a eso. Y hoy ese proceso se ha complejizado, lo que ha dado lugar a mayor variedad de identidades sexuales. Hay mucho más experiencia que con las otras generaciones. Es mucho más difícil que entre los mayores de 55 se encuentren con personas con esta experiencia”, afirma.

Jaime Barrientos, psicólogo y profesor de la Usach especializado en temas de identidad sexual, añade que los resultados de las últimas encuestas del Injuv muestran una tendencia relativamente semejante respecto del tema. “Sobre todo en el tema de pareja, las nuevas juventudes también adhieren a nuevas realidades de conformación de pareja que tensionan las normas clásicas existentes. Esto también se observa en otros países”, señala.

Barrientos también concuerda con Tironi en marcar a la familiaridad de las nuevas generaciones con el tema de la identidad de género como un factor que explica por qué este tema en particular tiene una brecha tan grande con los adultos mayores. “Se relacionan con parejas del mismo sexo, con amigos gays y lesbianas con una naturalidad mucho mayor”, indica el psicólogo.

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