Europa opta por una dirigencia joven, a diferencia de Sudamérica

La llegada de Emmanuel Macron a la Presidencia de Francia, con solo 39 años, no parece ser una excepción en Europa, sino más bien una tendencia. Bélgica, Irlanda y Grecia tienen gobernantes que llegaron al poder con 40 años o menos. En la región, en cambio, el mandatario más joven es Nicolás Maduro, de Venezuela, con 54, años.

Con la elección de Emmanuel Macron como Presidente de Francia en junio se está produciendo un cambio generacional en la dirigencia de buena parte de los países europeos, algunos de los cuales no superan ni siquiera la barrera de los 40 años. Muy distinto de lo que ocurre en Sudamérica, donde la edad promedio de los mandatarios de 10 de sus países es de 65 años. Más en la línea europea está el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, que llegó con 43 años a ocupar la jefatura de gobierno, mientras que en Estados Unidos parecen alinearse con el sur del continente: el Presidente Donald Trump tiene 71 años.

Precisamente una de las grandes apuestas de Macron, hoy de 39 años, fue presentarse como un político que iba a renovar y rejuvenecer la política francesa. Y en esa línea renunció al gobierno de Hollande (años antes había dejado el Partido Socialista), levantó su candidatura presidencial y formó un nuevo movimiento, ganó la Jefatura de Estado y su agrupación, La República en Marcha, ganó la mayoría absoluta de la Asamblea Nacional (Parlamento). Todo eso en un poco más de un año, demostración de que los electores franceses estaban dispuesto a arriesgarse con las propuestas de un político joven.

Pero no es el único gobernante de Europa Occidental que está bajo la barrera de los 40. Desde mediados de junio, el primer ministro de Irlanda es Leo Varadkar, de 38 años, que aunque es miembro del Partido Conservador Fine Gael, evidentemente representa un quiebre con los políticos tradicionales: su padre es un ciudadano indio y él es homosexual.

Además, hay otros dirigentes que rondan las cuatro décadas, como el primer ministro griego Alexis Tsipras, quien llegó a la jefatura de gobierno con 40 años, en 2015, en medio de la peor crisis económica que ha sufrido en las últimas décadas ese país. O como el jefe de gobierno de Bélgica, Charles Michel, que asumió ese cargo en 2014, cuando tenía 38 años.

El ascenso de políticos jóvenes también se vislumbra en algunas de las formaciones europeas, como el Partido Conservador, de Reino Unido, y el izquierdista Podemos, de España. Clave en frenar la sangría de votos y escaños en la Cámara de los Comunes fue Ruth Davidson, la líder de los conservadores en Escocia, de 38 años. La mujer, de clase obrera, cristiana, abiertamente lesbiana y europeísta, logró sumar 13 diputados para los tories, cuando ese partido anteriormente solo tenía uno en Escocia.

Pablo Iglesias, en tanto, también de 38 años, consiguió convertir a su partido, Podemos, surgido de las protestas de los “indignados” en 2011, en la tercera formación de España, y romper con ello el bipartidismo que había marcado buena parte de las cuatro décadas de democracia española, entre socialistas y populares.

Al otro lado del Atlántico, aún no parece llegar esa tendencia y quedan casi como hitos perdidos en la historia, la primera llegada a la Presidencia de Perú de Alan García, en 1985, con 36 años, o el arribo al poder de Fidel Castro, con el triunfo de su revolución armada en 1959, cuando solo tenía 31 años. Incluso, quedan como un lamento antiguo los versos de la canción Los salieris de Charly, de León Gieco, de comienzos de la década del 90, donde aseguraba que “queremos ya un Presidente joven, que ame la vida, que enfrente la muerte (…). Dicen: la juventud no tiene para gobernar experiencia suficiente. Menos mal, que nunca la tenga, experiencia de robar. Menos mal, que nunca la tenga, experiencia de mentir”.

En Sudamérica, en la actualidad, el gobernante más joven es el venezolano Nicolás Maduro, que ganó las elecciones presidenciales en 2013, cuando tenía 50 años. Su mentor, Hugo Chávez, había asumido la jefatura de Estado en 1999 con 46 años. Después de Maduro, le sigue Evo Morales, el Presidente boliviano, quien ahora tiene 57 años, pero que tenía 46 al llegar al poder en 2006. En tercer lugar está Mauricio Macri, en Argentina, quien ganó las elecciones presidenciales de 2015 con 56 años.

En el otro extremo de los gobernantes sudamericanos, el con más edad es el peruano Pedro Pablo Kuczynski, quien asumió el año pasado con 77 años; el uruguayo Tabaré Vázquez, que llegó a la Presidencia en 2015, tiene 75 años (este es su segundo período, y cuando comenzó el primer mandato tenía 65 años), y el brasileño Michel Temer, que hoy tiene 76, uno más que cuando reemplazó definitivamente a Dilma Rousseff, el 31 de agosto de 2016.

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