Despojados del miedo a ganar

La nueva mentalidad deportiva, los campeones que vienen. La Tercera escoge a seis de los exponentes jóvenes más importantes del país. Campeonatos mundiales, destacadas actuaciones olímpicas y un inmenso futuro por delante acompañan el rumbo de estos talentos.

Golf: Joaquín Niemann, el Tiger chileno

Joaquín Niemann es el número uno del mundo amateur y a sus 18 años ya se codea con los mejores golfistas del planeta. A su corta edad ya sabe lo que es participar en un major (US Open) y pasar el corte en un torneo del PGA (fue 29º en el Greenbrier Classic).

Su talento es innato y ha sido acompañado por un riguroso proceso formativo. “Al año de vida, Joaco andaba con unos palos de plástico. Ahí le empezó a gustar. Empezó con clases de golf en el Club Las Palmas, a los cinco años. Comenzó a destacar de a poquito y lo más llamativo es que siendo tan chico podía entrenar tres o cuatro horas sin aburrirse. Y esa es la clave: mezcla de talento, pasión y trabajo”, dice su padre, Jorge Niemann.

A los seis años comenzó a jugar en la liga junior de Chile y sobresalió de inmediato. Fue número uno en todas las categorías, y a los ocho fue a su primer Mundial. “Con ese roce, se acostumbró a jugar con gallos buenos”, añade el progenitor.

Más adelante continuó en el Sport Francés. Sin embargo, tiempo después dio el salto cuando conoció a Eduardo Miquel. “Es el mejor entrenador de Chile y ha sido clave en su desarrollo. Lo hizo entrenar con profesionales como Nico Geyger y Benjamín Alvarado, y también el Mito Pereira”, añade.

Ese éxito le permitió destacar y conseguir una marca que sólo tiene Tiger Woods: ganar el Orange Bowl y el Optimist en el mismo año. Jorge Niemann expresa: “Joaco nunca trabajó con psicólogo, siempre ha trabajado mucho con Edo. Le da lo mismo si juega en Santo Domingo o en el US Open. Es un don, igual que el Chino Ríos. Una vez me dijo: ‘Papá, yo puedo hacer lo mismo que McIlroy y García’. Tiene un carácter único para lograr esa fortaleza mental que tiene”.

Tenis: Josefa Fernández, la joya de la raqueta

Josefa Fernández (15) asoma como una de las cartas del futuro en el tenis chileno. Este año ganó el tradicional Banana Bowl y se encuentra entre las mejores cuatro de Sudamérica. Sus dos hermanos, Jesús y Piero, juegan en categorías juveniles. “Mis papás hicieron cancha en la casa y cuando vi jugar a mi hermano mayor, yo también quise. Hace cuatro años me dediqué y desde ahí que estoy en una academia de alto rendimiento todo el día”, comenta.

Actualmente, entrena en la academia Massú Tenis, bajo las órdenes de Camila Silva. “Con Josefa estamos trabajando apuntando a Europa, que es donde realmente está el nivel. Hemos trabajado mucho en sus apoyos y en jugar hacia adelante, que es como se está jugando el tenis hoy en día. Desde ahora estamos apuntando a los torneos ITF y, obviamente, combinarlos con algunos profesionales que ojalá se hagan en Chile, para que ya comience a tener experiencia”, dice la joven entrenadora, quien cuenta que su dirigida también realiza un intenso trabajo físico: “Estamos poniendo mucho énfasis en la explosión, junto a sus preparadores físicos Marcelo Clavero y Jorge Azócar”.

La promesa nacional tiene sus objetivos claros. “Quiero ser profesional y estar entre las mejores”, declara. Silva añade: “Tiene un tenis que es bastante agresivo. Solo se debe afirmar y comenzar a jugar con las que participan en esos torneos. La veo con proyección y le puede ir bastante bien; tiene muy buenos tiros, aunque obviamente hay más factores para que le vaya bien. Ella sabe que en este deporte se tiene que trabajar mucho. Y lo mejor de todo es que hay tiempo para eso. Hay que quemar etapas e ir tranquilos”.

Lanzamiento de disco: Claudio Romero, el lanzador de oro

El lanzamiento de disco chileno tiene muchísimo futuro. Y el encargado de encender la ilusión es Claudio Romero (17), quien en el Mundial Sub 18 de Kenia consiguió un histórico oro, logrando la mejor marca de la temporada.

Su historia es algo atípica, pues su origen deportivo se encuentra en el rugby. Al lanzamiento llegó por casualidad, luego de que le pidieran participar en bala en un Interescolar, porque faltaba gente para llenar el cupo. Fue segundo y se dio cuenta de que tenía condiciones. Así, llegó a Universidad Católica, donde comenzó a trabajar con Eduardo Sotomayor y José Luis Rencoret.

En la UC existe una escuela de formación de talentos, que es la herencia del programa Campeones para Chile de la década del 90. Precisamente en lanzamiento, el ruso Stanislav Vozniak dejó una huella importante, sobre todo en Sotomayor. “Stanislav formó entrenadores y nosotros tenemos una escuela con un sello. Eduardo llevó ese sistema a la realidad nacional”, dice Jaime Wood, jefe técnico del club.

Sobre Romero, señala que hay una mezcla especial. “En el atletismo los talentos no sirven para nada si no hay trabajo. A Claudio hubo que enseñarle a lanzar el disco, porque quería ser lanzador de bala. Él es un talento enorme. Si me pregunta qué pudo haber traído de la casa, yo diría que es la cabeza. Él tiene una gran capacidad mental para rendir en un evento de importancia, como el Mundial. Es algo similar a lo del Chino Ríos”, plantea.

Wood sostiene que manteniendo este proceso formativo, Romero puede hacer cosas muy importantes por Chile en el futuro y, sin duda, meterse entre los mejores del mundo.

Tiro con arco: Ricardo Soto, como flecha

La gran revelación chilena en los Juegos Olímpicos de Río fue el tirador con arco Ricardo Soto. Con apenas 16 años (hoy tiene 17), terminó en el noveno lugar de la cita de los anillos, luego de vencer a dos rivales y caer en el desempate ante el quinto del mundo. Una actuación que lo convirtió en una celebridad en Chile.

Luego de Río, ganó el Panamericano de Costa Rica en categoría cadete en individual y equipo. Además, hizo sus primeras armas en certámenes adultos, donde destacan un 17º lugar en la Copa del Mundo de Salt Lake City, donde además condujo al equipo chileno al noveno lugar. Todas estas actuaciones lo llevaron a ubicarse en la posición 45 del planeta, sin haber cumplido siquiera la mayoría de edad.

El alemán Martin Frederick, head coach de tiro con arco chileno, destaca la actitud de Soto para enfrentar su vida deportiva. “Es un trabajador. La fórmula para el éxito es trabajo, trabajo y más trabajo. Lo más sorprendente en su caso es que tiene una gran motivación para trabajar y entrenar. Su proceso ha sido muy rápido. Tiene un gran talento natural. Es de arco bien potente y tiene una buena estructura física”, sostiene.

En lo inmediato, el chileno está clasificado para la Copa Mundial en Berlín, el Campeonato Mundial de México y los Juegos Bolivarianos. Además, participará en el Mundial Juvenil de Rosario, donde se espera mucho de él. “En todos los clasificatorios fue el mejor”, dice Frederick, quien vislumbra un exitoso camino de su pupilo: “No quiero anunciar una medalla, pero siguiendo un buen entrenamiento, tiene una gran proyección para los Juegos de Tokio 2020, donde puedo lograr algo importante”.

Atletismo: Laura Acuña, la promesa del fondo

Laura Acuña (15) es la gran carta del fondismo chileno para el futuro. La atleta oriunda de Villarrica arrasa en las competencias en las que participa. Ganó tres veces en 800 y 2.000 metros en los Juegos Sudamericanos Escolares y debutó con un primer lugar en el Sudamericano Cross Country. Es por eso que ya se piensa en esta adolescente como una sólida carta para el futuro.

Su técnico, Israel Sáez, explica el proceso formativo de la deportista. “Es de familia. Su condición tiene algo que ver con la genética, su papá fue un gran maratonista”, afirma. “Pero también es destacable la responsabilidad que tiene, que va de la mano con su familia. También el lugar donde viven”, añade.

La joven comenta cómo empezó. “Practico desde los siete años y los primeros tres fue como un juego. Luego, empecé a entrenar, porque mi papá era mediofondista y estuvo entre las mejores 10 marcas del país. Hicimos un grupo de entrenamiento con mis dos primos y mi hermana. Íbamos los cuatro a la par, pero de repente me fui separando”, relata. El entrenador afirma que los registros de tiempo superaron las expectativas. “Las marcas que ha hecho están a un alto nivel, sin habernos proyectado para eso. De hecho, en el Mundial Sub 18, al que ella no asistió por no tener la edad suficiente, las marcas de las finalistas eran similares a las de Laura”, comenta la figura, que se prepara para los próximos Juegos Sudamericanos de la Juventud, donde participará en 800 y 1.500.

“Mirando a futuro, nosotros estamos pensando con el Comité Olímpico para Tokio 2020 y los Panamericanos 2023. Si se dan las cosas como las hemos proyectado y el Estado se compromete, estamos frente a una destacada protagonista a nivel mundial”, concluye Sáez.

Básquetbol: Felipe Haase, el gigante del aro

Felipe Haase (18) es la joya del básquetbol chileno. Con 2,08 metros de estatura, el pivote fue reclutado por la Universidad de Carolina del Sur, uno de los equipos sensación de la NCAA, la antesala de la NBA, en el caso de este deporte.

“Mi proceso formativo comenzó tarde. Empecé a los 12 o 13 jugando básquetbol en Osorno. Al principio jugaba por el colegio, pero no tan formativo, sino que más por entretención. Después estuve en la Libsur, con el Deportivo Osorno. En 2013, Manu Córdoba me llama a la primera preselección y ahí di un salto, porque mi juego cambió considerablemente”, cuenta el deportista, quien está llamado a ser el líder de una nueva generación de jugadores, a la que también se suman los recientes campeones sudamericanos Sub 17.

Córdoba comenta cómo conoció a su expupilo en el sur del país. “Fuimos a hacer una detección de talentos a Temuco, cuando yo era head coach de las selecciones juveniles. Me gustó altiro, le vi un talento diferente. Luego se interrumpió el proceso y él quedó un poco a la deriva. En esa época, le faltaba pulir un poco su técnica. Después nos reencontramos en Osorno y luego, cuando volví a las selecciones, lo convoqué al Premundial U16, siendo el menor de categoría”, sostiene. Y añade: “Felipe facilitó las cosas con su constancia, sus deseos de aprender. Ha tenido un ascenso rápido, en base a su educación y al apoyo de su mamá y de su hermano”.

El espigado jugador se toma las cosas con calma para no perder el rumbo. “Mi proyección es terminar acá en la Universidad de Carolina del Sur, sacar una carrera para asegurar ese aspecto y aspirar en cinco años más a estar en la NBA”, plantea.

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