Letras rebeldes

A través de sus obras, Camila Gutiérrez, Arelis Uribe, Lola Larra y Romina Reyes dan cuenta de que el empoderamiento femenino ha permeado la narrativa local.

Camila Gutiérrez (Santiago, 1985)

Se consagró en 2012, cuando coescribió el guión de Joven y alocada, de Marialy Rivas, basada en sus experiencias. Gutiérrez, hija de una familia evangélica, no solo exhibió su bisexualidad, sino que también representó a una generación de mujeres jóvenes. “Me considero feminista y eso se refleja en lo que he hecho en cine y literatura, que muestra cómo es ser mujer no heterosexual en un contexto religioso en Chile”, dice.

En 2015 lanzó No te ama. Esta obra, con tintes autobiográficos, también retrató a una chica que mantiene relaciones con hombres y mujeres, y además narró un aborto.

Desde Nueva York, donde acaba de terminar un máster en escritura creativa, Gutiérrez mira con entusiasmo el alcance que tienen los temas de género en Chile: “El otro día mi mamá, quien es parte de un sistema religioso machista, retó a mi papá porque le escuchó un comentario idiota sobre las minas. Fue un momento maravilloso”.

Hoy tiene proyectos de cine y literatura: la cinta Princesita, que escribió junto a Marialy Rivas, sobre una adolescente adorada por una secta, se estrenará en el Festival de San Sebastián, en septiembre, y acaba de terminar su nueva novela, Ni la música me consuela. “Trata sobre el fin del mundo desde la perspectiva evangélica”, adelanta.

Arelis Uribe (Santiago, 1987)

Quiltras, la primera obra de Arelis Uribe, es una compilación de siete cuentos y todos son protagonizados por mujeres. “Me di cuenta de que muchas de mis historias favoritas estaban protagonizadas por hombres, por lo que decidí buscar un equilibrio y escribir un libro que tuviera solo a mujeres como personajes centrales”, dice. “Además, sus vidas no están determinadas por los hombres, son autónomas”.

En seis meses, el libro vendió cerca de 2.500 ejemplares. Asistir a charlas y talleres en colegios se convirtió para la autora de Quiltras en un trabajo de medio tiempo, que conjuga con el de periodista en la Fundación Educación 2020.

Las mujeres que Uribe representa son lesbianas, de clase media o indígenas, y esta elección no es azarosa: “Es una forma de mostrar eso que se quiere tapar: que Chile es un país desigual y clasista”, explica. La escritora piensa en el mundo como “un club de Tobi gigante”, donde las escritoras chilenas han sido invisibilizadas, por eso este año, como lectora, ha hecho el ejercicio de leer solo a autoras mujeres. La próxima semana, Uribe lanzará su segundo libro, Que explote todo, una compilación de sus columnas periodísticas.

Lola Larra (Santiago, 1968)

Se ha sentido una inmigrante toda la vida. Claudia Larraguibel, más conocida como Lola Larra, creció en Caracas y se desempeñó como periodista en España. Allí también dio sus primeros pasos como escritora: publicó tres novelas con su nombre real. En Chile, bajo el seudónimo de Lola Larra, publicó Al sur de la Alameda (2014), una novela gráfica sobre un colegio en toma. “Creo que los tiempos revueltos dan obras interesantes. Vivimos tiempos donde la realidad nos sobrepasa y estamos llamados a hablar sobre ella”, dice.

A fines de 2016 publicó Sprinters. Los niños de Colonia Dignidad. “Narré desde la visión de una colona mujer, porque ellas han sido las menos visibles de este terrible conflicto”, explica. Larra dice que se siente muy implicada en el movimiento feminista: “En la literatura chilena las mujeres han tenido mucha importancia, hay grandes, como Mistral y Bombal, lo que no quiere decir que haya muchas otras que hay que recuperar. Lo que me parece que hace falta son mujeres columnistas de opinión; me choca que cuando se discute de aborto, los columnistas sean hombres. Es ridículo”.

Actualmente es editora del sello infantil Ekaré y trabaja en una nueva novela ilustrada junto a Vicente Reinamontes.

Romina Reyes (Santiago, 1988)

Hace dos años, Romina Reyes lanzó su primer libro, Reinos, una compilación de seis cuentos que ganó el premio a la mejor obra del CNCA en 2013. El cuento que da nombre al volumen aborda la relación entre dos universitarias, y todos los cuentos comparten ser el retrato de una juventud extraviada: “Son jóvenes que no se compran el discurso del exitismo y que sufren de cierta abulia”, dice.

En cuanto a si el canon ha minusvalorado o no a las escritoras chilenas, Reyes resta importancia: “Si te quedas con las lecturas de la básica, puede que no haya tantas mujeres, pero luego es tarea de cada uno no ser flojos y ampliar la mirada”, dice. “Hay muchas escritoras reconocidas, basta pensar que una de las que inauguran la literatura en Latinoamérica es mujer, Sor Juana Inés de la Cruz”, agrega.

Del feminismo, dice estar cansada de la victimización y que se encuentra más en una etapa de “acción y de celebrar el ser mujer”.

Actualmente reside y estudia en Buenos Aires, es columnista en revista Caras y trabaja en una nueva novela de la que no adelanta detalles. En tanto, el cuento Reinos fue adaptado al cine por Pelayo Lira y se estrenará en el festival Sanfic, en agosto.

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