En manos de incapaces

Cada vez que se pronuncia esta palabra, recambio, se recurre a aires nuevos y despierta nuevas utopías. Es tratar de reedificar sobre cimientos sólidos sin desmejorar el paisaje y respetándolo. La “generación dorada” tiene fecha de vencimiento y se debe reconstruir una Selección que mantenga el prestigio internacional. Pero cunde el escepticismo y el temor […]

Cada vez que se pronuncia esta palabra, recambio, se recurre a aires nuevos y despierta nuevas utopías. Es tratar de reedificar sobre cimientos sólidos sin desmejorar el paisaje y respetándolo. La “generación dorada” tiene fecha de vencimiento y se debe reconstruir una Selección que mantenga el prestigio internacional. Pero cunde el escepticismo y el temor de que el terreno no ha sido fértil, que no hay cosecha. Y si la hay, se perderá a pesar del buen tiempo. En nuestro fútbol menor no están los más capaces para la delicada misión de detectar talentos para el alto rendimiento. Los jugadores van subiendo de categorías por inercia. No hay continuidad en el desarrollo de los cadetes ni menos en sus técnicos, que con el rabillo del ojo miran para dónde están los profesionales del primer equipo. Se han incorporado personajes que no permiten un desarrollo adecuado. Ex futbolistas que no han evolucionado. Se opta por mano de obra barata.

¿Qué se debería hacer? Un plan maestro, crear una estructura técnica que dicte pautas a nivel nacional para una intervención de las divisiones menores del fútbol profesional e incluso amateur. Que este plan esté incrustado en cada institución donde se desarrolle el fútbol, como documento básico. Con seguimiento y control del cumplimiento del programa. Al mismo tiempo, ir detectando los jugadores más talentosos. Realizar seminarios con los técnicos que trabajan en el fútbol joven en sus diferentes niveles. Con profesionales bien remunerados y comprometidos de su misión.

Debemos avanzar por esas dos vías, fútbol profesional y fútbol amateur, reforzando cada una de ellas. Así desarrollaremos un deporte de masa de calidad. La base en provecho de la elite. Por otra parte, obtendríamos seguramente deportistas de un nivel de rendimiento superior, más conscientes y más competitivos. Generar proyectos innovadores, transformadores, al alcance de todos y que consideren los efectos geográficos, sociales y etarios? Peter Drukers dice: “La innovación … es trabajo organizado, sistemático y racional”. Una pregunta fundamental a los entrenadores y dirigentes de Chile: ¿Seguiremos orientando nuestros esfuerzos en el reducido fútbol de alto rendimiento, ya sea en el profesional y cadetes, o nos esforzaremos por construir caminos más amplios en directo beneficio del verdadero fútbol joven, que es el fútbol amateur, y entregarles una enseñanza de mayor calidad?

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